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ESTUDIO DE ABOGADOS: ¿ME FUSIONO? ¿POR QUÉ? ¿CÓMO? (II)

Para analizar la fusión entre Estudios, como en cualquier otro tipo de empresa, hemos de ser conscientes si existe complementariedad en los sectores en los que podemos trabajar, a nivel geográfico y en los servicios y las personas que forman parte de las organizaciones.Otro aspecto que debe ser analizado es el tema de la rentabilidad, en el sentido de conocer cuáles son las mismas de cada una de las partes a fusionar y, si son distintas, identificar por qué y cómo solucionarlo, o qué medidas hemos de tomar. El trabajo y análisis de la Due Diligence es importante porque cubrirá el ámbito financiero, contable y comercial, así como los aspectos tecnológicos, administrativos, fiscales, laborales, legales, medioambientales, etc. a fin de cubrir todos los espectros existentes en las compañías y que la fusión pueda producirse con seguridad y con unos datos ajustados a la realidad.

Un aspecto más debe ser cómo se tratan las pensiones de los abogados cuando acaban su ciclo en el estudio, cuáles son las políticas remunerativas y si son sostenibles en el tiempo con la nueva estructura a construir, resultante de unir dos o varias organizaciones, que con seguridad pueden tener distintas políticas.

Todo lo anterior nos dará información acerca de planteamientos claves que debemos poner encima de la mesa, pero también hay una serie de preguntas que no nos hacemos por lo general, y que son igualmente importantes como:

· No podemos dejar de preguntarnos si existe compatibilidad entre nuestras culturas y nuestras estrategias a corto, medio y largo plazo.

· De igual manera no podemos desconocer si hay una confianza absoluta entre los lideres de cada una de las organizaciones que se van a fusionar, y si la generosidad es un concepto que van a considerar como clave en su relación futura y en la de sus organizaciones.

· ¿Quién gobierna y cómo? No podemos adolecer de un auténtico espíritu de búsqueda e identificación las mejores prácticas en las organizaciones, y de las personas idóneas para dirigir la firma resultante de la fusión, vengan de donde vengan. Debemos estar seguros que sean capaces de implementar los procesos y procedimientos necesarios para poder arbitrar dentro de la organización las diferencias que se den, de manera que se anticipen a las luchas que indefectiblemente se van a producir por el poder y el dinero.

· Hemos de tener conocimiento acerca de las consecuencias de la fusión para nuestros clientes, qué más podemos hacer por ellos, cómo vendemos el nuevo proyecto, si lo verán beneficioso para ellos y lo aceptarán. Es importante testar el entorno de nuestros clientes externos al igual que hemos hecho con los internos. En distintos ámbitos, la preocupación de los clientes puede ser cualitativa, si es que los servicios prestados en una entidad más grande les perjudica en cuanto a la calidad del servicio y la accesibilidad de los abogados, o cuantitativa, si los precios van a variar, incrementándose literalmente por un aumento en el valor $/hora, o si va a seguir manteniendo sus tarifas por un servicio peor.

· ¿Pasaría un test de “si/no” dentro de la organización la pregunta de si ir o no a la fusión? De igual manera no deberíamos descuidar los meses posteriores a la fusión, haciendo un seguimiento periódico con las personas de la organización, para ver si existen desviaciones en la trayectoria parametrizada por los ejecutores de la fusión en su momento.

El secreto del éxito de una fusión es conseguir dejar atrás nuestras culturas y crear una nueva, evitando que las estructuras que hemos integrado funcionen como agua y aceite.

Un indicador de que las cosas no van bien dentro de la nueva entidad, puede ser el siguiente ejemplo:

En el “Estudio Z”, resultante de la fusión del “Estudio X” y el “Estudio Y”, dos abogados provenientes del ya extinto “Estudio X” charlan ansiosamente acerca de a quién consultar un asunto que en su organización anterior nadie conocía, respondiendo uno de ellos: “No se, pregunta a fulanito, el del Estudio Y”.

Parece que estos dos abogados no consideran que su Estudio ya no existe como ellos lo conocían y que ahora pertenecen a otra organización. Pero podemos pensar que la culpa no es de ellos, sino de los responsables de la fusión que han dejado cabos sueltos o no saben lo que está ocurriendo entre las personas de la organización: Su capital más importante, el humano, está comprometiendo el éxito de la fusión, pero la responsabilidad es de quien lideró la fusión, y no se planteó todas las cuestiones de las que hemos hablado, o si lo hizo, no las tuvo en cuenta como claves.

EL componente humano en las fusiones es esencial, y el criterio humano crítico para el futuro de las organizaciones.

Mejores individuos forman mejores organizaciones, máxime después de una fusión.

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¿Adónde voy?
Una pregunta incómoda pero necesaria

A lo largo de mi carrera, he tenido muchas conversaciones con profesionales del derecho que, probablemente como tú, se han enfrentado a momentos de duda e incertidumbre. En estas charlas, me han compartido experiencias que se repiten más de lo que imaginas. Uno de ellos, por ejemplo, me confesó no estar seguro de si realmente disfrutaba su trabajo o si lo que sentía era simplemente el peso de un desgaste acumulado. Me dijo que, en ocasiones, no le gustaba cómo era cuando trabajaba: cómo reaccionaba, cómo se relacionaba con los demás, cómo parecía perderse en el camino. Y luego, compartió una frase que resuena con muchos otros profesionales: «No sé a dónde voy» .

¿Te suena familiar? Si es así, no estás solo. Muchos profesionales visionarios como tú, que día a día resuelven problemas complejos para sus clientes o diseñan soluciones para desafíos aún inexistentes, de puertas para adentro se sienten perdidos.

Hay un ruido de fondo constante, un malestar que aparece en los momentos de silencio: en casa, en el coche, en la cama. Ese ruido de fondo, casi imperceptible durante la vorágine del día a día, cobra fuerza cuando la actividad cesa. Es entonces cuando aparecen las preguntas, las dudas, la incomodidad de no saber si el problema está en lo que haces o en cómo te sientes mientras lo haces.

¿Te has detenido a escuchar ese ruido?

Ese ruido de fondo puede pasar desapercibido porque el ruido ambiental del trabajo lo solapa. Pero cuando el ruido ambiental baja, el de fondo emerge con fuerza. Si no lo escuchas, no lo analizas y no lo gestionas, puede llegar a un punto en el que se vuelva insoportable. Y cuando eso pasa, las consecuencias pueden ir desde el insomnio hasta una disminución en la calidad de tu trabajo y, en algunos casos, incluso en tu autoestima.

A veces, en conversaciones de coaching, mis coachees me dicen que culpan a su trabajo de cómo se sienten: “Es el trabajo lo que me está afectando”. Entonces les pregunto: ¿De verdad es el trabajo? ¿O es cómo te sientes cuando lo haces?

¿Te has detenido a reflexionar sobre esto?

Sé que detenerte puede parecer imposible. Me lo dicen todos: “Fernando, es que no tengo tiempo”. Y yo siempre respondo con números:

  • Si trabajas 10 horas al día durante 22 días al mes, eso suma 220 horas al mes.
  • Si dedicamos 45 minutos a la semana a una sesión de coaching, eso son 3 horas al mes.

Haz las cuentas: eso es apenas un 1,36% de tu tiempo mensual.

Entonces, te pregunto: ¿puedes dedicarte un 1.36 % de tu tiempo para detenerte, analizar, identificar y gestionar ese ruido de fondo? ¿Puedes permitírtelo para tomar el control y encontrar respuestas?

La mayoría de mis coachees, después de pensarlo, responden: “Creo que sí”. Y es ahí donde empezamos a trabajar juntos, no para que yo te dé respuestas, sino para que te ayude a apuntar tu propia linterna hacia esos lugares incómodos, pero llenos de posibilidades.

Porque si no sabes qué es lo que realmente te incomoda, ¿cómo vas a solucionarlo?

Y tú, ¿qué harás con ese 1.36 % de tu tiempo? ¿Seguirás intentando enhebrar aguja e hilo cabalgando al galope sin detenerte? Quizás hoy sea el momento de parar, reflexionar y preguntarte, de verdad: ¿a dónde voy?

¿Cuándo es tu momento?

¿Estás esperando el momento perfecto? Te entiendo. A veces creemos que llegará con un gran anuncio, con señales claras y contundentes, pero la verdad es que el momento justo puede ser ahora, mientras lees esto, o quizás dentro de 5 años, en un instante en el que el ruido de fondo te haga detenerte y recordar estas palabras.

Las oportunidades nacen cuando tienes claro que no estás sólo en este camino. Porque cuando ese momento llega —hoy, mañana o en una década— es esencial que seas consciente de que tienes a tu disposición un activo valioso, un socio estratégico, que soy yo. Estoy y estaré aquí para ayudarte a construir ese instante clave y convertirlo en un punto de inflexión.

Tu momento no está condicionado al tiempo, lo está en las decisiones que tomes.

Hasta luego, nos vemos en TU momento.